Es cierto que debemos crecer y madurar, pero lo que nunca debemos dejar es nuestra niñez interior, ver el mundo como lo ve un niño, no en el sentido de los comportamientos, pero si esa ingenuidad que los caracteriza.Es mentira que con los años llega la madurez, es otra realidad que no necesita pruebas, solo la vivimos y ya.Al relacionarnos con las demás personas es importante tener presente que somos muy distintos, pensamos y actuamos diferente, aunque hay muchas personas hábiles y maduras en ciertos aspectos en edades en las que uno se asombra.Todos tenemos imperfecciones y hasta limitaciones, unos mas maduros que otros, niños con mentalidad de adulto y adultos con mentalidades de niños. Todo está en conocernos, crecer y mantener nuestra esencia.
El día me alivia La tarde me alerta La noche me angustia. El mundo me atrae El país me secunda La ciudad me adopta. El sol me ilumina El calor me sofoca La luz me guía. El enemigo me hace fuerte Los amigos me asustan El amor me desvela. El clima me penetra La lluvia me arrulla El frío me aviva. El cigarrillo me tranquiliza El alcohol me integra Las drogas me aíslan. La ansiedad me mata El deseo me enciende La desilusión me anima. La amistad me reconforta El amor me desarma El sexo me recarga. La risa me da vida Una lágrima me conmueve La caída me revela. El punto me inicia La línea me lleva La coma me pausa. El segundo me dispersa El minuto me presiona La hora me acecha. Mi cerebro ordena Mi cuerpo ejecuta Mi corazón acelera. La alegría me acompaña, La tristeza me persigue, La muerte me espe...
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