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Trágame tierra y escúpeme en el paraíso.

Está es la historia de María, una mujer exitosa y extremadamente trabajadora.
Pero tiene un día de mierda, su despertador no sonó, es un día muy helado y su calentador se fundió , su jefe la regaña como nunca antes y su computador no funciona.
De regreso a casa, aburrida por todo lo que le había pasado en el día de mierda, solo pensaba en llegar a dormir para que todo acabara pronto.
Llegando a casa murmuró:  “Ojalá hoy me tragara la tierra”, en ese momento la tierra se abre y se la traga.

Corte 

Vemos el resplandor del sol chocando contra la arena aún húmeda, parpadean sus ojos, y el rose del viento estremece las palmas, al mirar sus pies, ve como un perro encantador le lame los dedos. De repente se da cuenta que su día de mierda terminó en el lugar donde siempre quiso estar.

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Suspiro

Respiro, suspiro y me alivio,esto solo dura unas cuantas horas.
Me ilusiono con que al levantarme todo haya pasado.
Pero él siempre ha estado ahí, invisible, intocable y a la espera.

Vaivén

Irreverente,
insaciable,
impredecible.

Algunos días se levanta azul,
otros cristalino,
y a veces se hace el verdoso.

Baila al ritmo del viento,
mientras le saca espuma a la costa.

Y cuando el sol se arropa con él, 
la luna sale para brillar ante su grandeza.

Por siempre

El canto de los pájaros, el choque del viento sobre los árboles y las pisadas sobre las hojas era lo único que interrumpía el silencio de aquel bosque.No eran necesarias las palabras cuando las miradas lo decían todo. Caminaron durante una hora sin pronunciar una sola palabra, hasta que vieron el árbol más grande, frondoso y hermoso del bosque. Era tanta su grandeza que lo admiraron por minutos, hasta que Juan se acercó, sacó una navaja de su bolsillo y decidió inmortalizar su amor por Patricia en un corazón que encerraba sus iniciales. Al cabo de unos meses, el último testigo de aquella relación fue talado.