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Memorias de un gato.

Fingir es mi astucia, les hago creer que me han domesticado solo para que me amen, consientan y me alimenten cuando yo lo desee.

Cuando la luna se asoma a mi ventana, me libera para perderme entre los techos, hasta encontrar las formas que su luz dibuja.
Mientras que, en los días despejados, dejo que los rayos cálidos del sol me acaricien.

Soy sigilosa, veo todo sin ser vista,
Sin embargo, guardo los secretos de la noche.
Y aunque carezca de instinto depredador,
mi esencia felina es la única que me permite regresar a casa con 7 vidas.
De día o de noche, mi sigilosa sombra siempre los acompaña.

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Suspiro

Respiro, suspiro y me alivio,esto solo dura unas cuantas horas.
Me ilusiono con que al levantarme todo haya pasado.
Pero él siempre ha estado ahí, invisible, intocable y a la espera.

Vaivén

Irreverente,
insaciable,
impredecible.

Algunos días se levanta azul,
otros cristalino,
y a veces se hace el verdoso.

Baila al ritmo del viento,
mientras le saca espuma a la costa.

Y cuando el sol se arropa con él, 
la luna sale para brillar ante su grandeza.

Por siempre

El canto de los pájaros, el choque del viento sobre los árboles y las pisadas sobre las hojas era lo único que interrumpía el silencio de aquel bosque.No eran necesarias las palabras cuando las miradas lo decían todo. Caminaron durante una hora sin pronunciar una sola palabra, hasta que vieron el árbol más grande, frondoso y hermoso del bosque. Era tanta su grandeza que lo admiraron por minutos, hasta que Juan se acercó, sacó una navaja de su bolsillo y decidió inmortalizar su amor por Patricia en un corazón que encerraba sus iniciales. Al cabo de unos meses, el último testigo de aquella relación fue talado.