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Escribir es un arte reservado.


La comunicación ha sido parte vital desde nuestra razón para sobrevivir y trascender. 

Desde que nacemos han buscado la manera de enseñarnos a comunicar, por medio de gestos, sonidos, y hasta balbuceos; en el colegio nos dan bases para leer y escribir, estas se van desarrollando y facilitando con la medida de los años.
Escribir es un arte que elige a pocos, es un talento que necesita ser ejercitado para huir de la monotonía y pobreza del vocabulario.
El escritor argentino Eresno Mallo afirma que es necesario aprender a leer y fracasar. Para Mallo, el talento no puede ser enseñado ni aprendido, tenerlo carece de mérito y no significa gran cosa sin un trabajo de fondo que lo haga brillar. El de la Plata asegura que para que un texto resulte fluido y dinámico no vale solo con exponer el talento, ha de ir acompañado por una gran inversión de tiempo y esfuerzo.
Después de esto, queda claro que de nada sirve tener el talento sin aplicar la técnica adecuada.


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