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En un pestañeo, así se va la vida.

Todo comienza sin darse cuenta, en silencio. Como una picada de mosquito mientras uno duerme.

De repente se empieza a odiar la música a todo volumen de los vecinos, a detestar el olor a marihuana que antes causaba risa.


Después llega la negativa rotunda a ir a conciertos, se odia el tumulto, las filas, el frío. Y qué decir de la comida, ya se empieza a identificar qué es lo que cae pesado, qué causa estreñimiento.


Los domingos ya no son para dormir hasta tarde, sino para levantarse más temprano a hacer mercado. 


Hasta que un día uno se da cuenta que está vivo, pero solo para trabajar y pagar deudas. 

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Suspiro

Respiro, suspiro y me alivio,esto solo dura unas cuantas horas.
Me ilusiono con que al levantarme todo haya pasado.
Pero él siempre ha estado ahí, invisible, intocable y a la espera.

Vaivén

Irreverente,
insaciable,
impredecible.

Algunos días se levanta azul,
otros cristalino,
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Baila al ritmo del viento,
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Por siempre

El canto de los pájaros, el choque del viento sobre los árboles y las pisadas sobre las hojas era lo único que interrumpía el silencio de aquel bosque.No eran necesarias las palabras cuando las miradas lo decían todo. Caminaron durante una hora sin pronunciar una sola palabra, hasta que vieron el árbol más grande, frondoso y hermoso del bosque. Era tanta su grandeza que lo admiraron por minutos, hasta que Juan se acercó, sacó una navaja de su bolsillo y decidió inmortalizar su amor por Patricia en un corazón que encerraba sus iniciales. Al cabo de unos meses, el último testigo de aquella relación fue talado.