Ir al contenido principal

Sin aliento

Respiró hondo, se llenó de valentía y pidió el ascensor.
El sudor surgía al ritmo de su corazón.
Subía el ascensor, también la adrenalina.
Se detuvo en frente del 402, sus manos temblaban.
Seguía ensayando en voz baja cómo le diría que la amaba.
Timbró la primera vez, nada pasó. Lo hizo de nuevo, y de nuevo, nada.
La tercera es la vencida y justo antes de presionar el botón, un vecino que llegaba de pasear a su perro le quitó el aliento.
Hace una semana ella se había mudado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Suspiro

Respiro, suspiro y me alivio,esto solo dura unas cuantas horas.
Me ilusiono con que al levantarme todo haya pasado.
Pero él siempre ha estado ahí, invisible, intocable y a la espera.

Vaivén

Irreverente,
insaciable,
impredecible.

Algunos días se levanta azul,
otros cristalino,
y a veces se hace el verdoso.

Baila al ritmo del viento,
mientras le saca espuma a la costa.

Y cuando el sol se arropa con él, 
la luna sale para brillar ante su grandeza.

Por siempre

El canto de los pájaros, el choque del viento sobre los árboles y las pisadas sobre las hojas era lo único que interrumpía el silencio de aquel bosque.No eran necesarias las palabras cuando las miradas lo decían todo. Caminaron durante una hora sin pronunciar una sola palabra, hasta que vieron el árbol más grande, frondoso y hermoso del bosque. Era tanta su grandeza que lo admiraron por minutos, hasta que Juan se acercó, sacó una navaja de su bolsillo y decidió inmortalizar su amor por Patricia en un corazón que encerraba sus iniciales. Al cabo de unos meses, el último testigo de aquella relación fue talado.